Lo que pasa cuando decimos “no pasa nada”. O cómo me atrapé infraganti diciendo lo que sé que no hay que decir

Hoy fue un día maravilloso de Juego en la plaza de verano de La Casa Naranja y tuve la alegría de conocer a tres familias nuevas. En un momento uno de los peques se acercó rápidamente a su mamá mostrándole las manos y como yo no había visto la secuencia previa le pregunté:

—¿Qué te pasó?

La mamá, como sucede casi siempre, le dijo:

—No pasa nada.

Y mirándome a mi, me aclaró que sólo se había manchado las manos y no le gusta ensuciarse.

Eso me dio la oportunidad de compartir con ella mi punto de vista.

—Cuando nuestro hijo se acerca porque le pasó algo que no le gusta, pero que para nuestro criterio es algo menor, tendemos a querer que sea razonable y que comprenda que “no pasó nada”. Pero para el chico sí pasó algo y es lo suficientemente importante como para dejar de jugar y buscar a la madre. Si minimizamos su malestar muchas veces el chico necesita maximizar su queja para que lo registremos. Dirá: “voy a llorar más y más a ver si me comprenden”. Y muchas otras veces el chico aprende a dejar de prestarse atención a sí mismo y a sus experiencias porque lo que es importante “no es nada”. Suele ser más beneficioso responderle validando su sentir y permaneciendo disponibles para ser un puerto seguro para su emoción,  sea cual sea.

Y me sentí muy bien con mi explicación.

Ahora, ya de noche, recibí por fin un mail con un artículo de Emma Wright que estaba esperando. “¿Qué hacer cuando mi hijo dice: ‘estoy gordo’?”. Es un tema que me preocupa de vez en cuando ya que mis hijos lo han dicho a menudo en ciertas épocas de su desarrollo en la pubertad y adolescencia. Emma es consultora familiar de confianza corporal y trabaja con gran compromiso en la prevención de trastornos alimentarios.

¿Sabés cómo empezaba Emma su nota?

Cuando tu hijo dice “estoy gordo” nunca, nunca, nunca le digas: “no es cierto, no estás gordo”.

… ¡Caramba!, pienso… Lo he dicho todas las veces.

Y comprendo todo en un instante.

¡Es igual que decir: “no pasa nada” cuando para el chico está pasando de todo!

… Sigo leyendo mucho más humilde de lo que empecé un par de renglones antes…

Emma sugiere que al decirle “no estás gordo” suceden dos cosas: negamos lo que nuestro hijo siente y damos implícito el mensaje de que estar gordo es malo de por sí.

Ya no me sorprende el resto de su explicación. Es tal cual, pero tal, tal cual lo que yo explico una y otra vez al 99% de las familias: cuando nuestro peque dice “me está pasando esto, y no me gusta que me pase” la mejor respuesta posible es “te entiendo, estoy acá para vos”.

 

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