Así quedó La Casa Naranja depués que se retiró el último grupo de juego ayer viernes.
Hecho por niños de 3 a 6 años.
En cooperación. Con Concentración y contemplación.
Belleza absoluta.
Creanme. De verdad me gusta esto. Con todo mi corazón.
Sin embargo tenía la intención de desanudar todo el asunto para ser capaz de ir de mi cocina a hasta la puerta de entrada sin tener que sortear «serpientes», «rayos láser», «máquinas del tiempo» y «túneles del tiempo».
Mis hijos me suplicaron que no lo haga.
– Chicos, apenas puedo pasar, les dije.
– ¡Lo sabemos!, me contestó uno de ellos exaltado de alegría, sus ojos brillando de entusiasmo, – ¡Esa es la mejor parte!
Sin nada que refutar, callo. Busco la cámara. Saco unas fotos. Escribo esta anécdota. Una vez más, la trama del juego gana la partida.
Maravilloso! Podría competir por un lugar en ‘Las Ciudades Invisibles’ de Italo Calvino… Hermoso caos!
jajaja que divertido!!! de la cocina hasta la puerta sorteando «obstaculos» jajaja es un buen aprendizaje para los adultos… que tal si sorteamos obstaculos pensando que son un juego divertido?
Y sí, la verdad que estaría bueno 😉 Qué linda vuelta le diste al asunto Viki!!
Buenisimo!!!! cada vez que venimos de de La casita naranja como dice Ambar, venimos llenas y digo venimos porque yo tambien me siento llena al verla jugar en libertad, al verla màs tranquila cuando llegamos a casa, que no quiera la tele y repita las canciones. Estoy super contenta con el lugar que creaste Fer te felicito y se nota el amor que pones en todo, estoy contenta de ser parte de La casa Naranja!!! Besotes mamá Vale!!!
¡Gracias Vale por tomarte el tiempo para compartir y por tus palabras! Yo también estoy muy feliz de que sean parte de la Casa Naranja y del amor compartido 🙂 Un abrazo, nos vemos!